Podría decir que te echo de menos, pero miro un instante hacia atrás y me doy cuenta de que no es así. De que en realidad se trata de un sentimiento encontrado, tristeza y alivio. No es nostalgia, ni tampoco cariño. Me siento confusa, pero tranquila. Es un paso que no habría dado sola, quizás soy demasiado cobarde, o tal vez quería pensar que cambiarías. Ya sabes, siempre tuve cierta tendencia a engañarme. No sé cuáles son tus motivos, si es que hay alguno, solo sé que ya no voy a naufragar nunca más en tu océano, porque el azul de tus ojos es ahora de hielo. Y sinceramente, para ir a la deriva, siempre preferí evitar los días nublados de invierno.
domingo, 10 de febrero de 2013
días nublados
Podría decir que te echo de menos, pero miro un instante hacia atrás y me doy cuenta de que no es así. De que en realidad se trata de un sentimiento encontrado, tristeza y alivio. No es nostalgia, ni tampoco cariño. Me siento confusa, pero tranquila. Es un paso que no habría dado sola, quizás soy demasiado cobarde, o tal vez quería pensar que cambiarías. Ya sabes, siempre tuve cierta tendencia a engañarme. No sé cuáles son tus motivos, si es que hay alguno, solo sé que ya no voy a naufragar nunca más en tu océano, porque el azul de tus ojos es ahora de hielo. Y sinceramente, para ir a la deriva, siempre preferí evitar los días nublados de invierno.
miércoles, 30 de enero de 2013
pequeños
Es catastrófica la tendencia que tienes a olvidarte de todo, cerrar los ojos y seguir mojándote bajo la lluvia de tus propios nubarrones. Retroalimentarte de tu propia tristeza y saborear tus lágrimas saladas.
Sin embargo, de vez en cuando un destello te hace levantar la vista. Es solo un pequeño detalle, pero puede cambiarlo todo. Puede mover todo tu mundo. Porque somos pequeños, e incluso lo más mínimo, supone mucho.
Un detalle insignificante, te hace volver a despertar del letargo, recuperar la curiosidad, las ganas de hacer cosas, la ilusión. Te hace ver un poquito más allá, cuando ya te creías de nuevo perdido.
A veces solo hace falta un soplo de aire fresco, un poco de brisa que aleje las nubes y te deje ver el sol... Solo un gesto diminuto, una actitud, una palabra.
Y ya sabes que me encanta perderme en las palabras.
martes, 29 de enero de 2013
sonrisas
No me sonrías así. Tal vez no lo sabes, pero tu boca me pierde. Siempre me ha perdido, desde el primer día que te ví. Pero qué importa. Es más fácil olvidar las cosas buenas. Duelen menos los recuerdos. Es mucho más sencillo quererte en la distancia. Nunca estuviste aquí. Nunca me dejaste, en realidad. Si no es conmigo, sigues estando demasiado lejos. Te voy a echar tanto de menos. No me sonrías así otra vez, por favor, solo ven y dime adiós.
domingo, 27 de enero de 2013
despedidas
Según pasa el tiempo vas viendo que crecer no es hacerte grande, como te decían de pequeño. Crecer es asomarse al abismo, y sentir el vértigo, mirar hacia atrás y darte cuenta que no hay nadie para tenderte la mano, que la seguridad es una quimera y que tienes que avanzar paso a paso, haciéndolo lo mejor que sepas, aprendiendo de cada tropiezo, cayendo y volviéndote a levantar. Es saber que estamos vagando, perdidos, sin saber qué buscar. Lo único que puedes hacer es intentar encontrar compañeros de viaje, aunque sabes que en realidad, siempre estarás solo. En definitiva, es intentar superar cada derrota y saber que te esperan muchas despedidas. Saber cuándo decir adiós.
lunes, 31 de diciembre de 2012
finales
Ya es 31. Se supone que es momento de mirar hacia atrás, hacer balance, y pensar en un par de propósitos para 2013, ya sabéis: hacer deporte, aprender otro idioma, ponerse a dieta y tener mejor humor.
Pero no, ya que no se ha acabado el mundo, no voy a terminar el año mintiéndome tan descaradamente, con promesas que sé que no voy a cumplir. Habrá muchos cambios, yo solo espero ver todo un poco menos desdibujado, dejar atrás unos cuantos miedos y evitar que todo empiece a darme igual; ser capaz de distinguir lo que realmente importa, descubrir qué estoy buscando, respirar hondo y seguir hacia delante.
Y ahora, déjate de tonterías, nunca me gustaron las despedidas, ni los finales tristes, porque cada final es también un nuevo comienzo, así que vámonos a tomar unas cañas y a gritar muy alto en la San Silvestre, que es la mejor manera de cerrar un año.
sábado, 8 de diciembre de 2012
diciembre
Ya es diciembre. Otra vez. Caminas por el centro abarrotado, rodeada por la multitud que invade una ciudad helada y más bonita que de costumbre, con todas esas pequeñas luces. Y esta noche tú te sientes más sola que nunca. Año tras año te vas dando cuenta de que cada vez es más difícil, de que cada vez estás más lejos de lo que habías imaginado, y de que cada vez el tiempo pasa más deprisa. Y tú estás parada ante el abismo, mirando a los ojos a la nada, y sintiendo un vértigo que te da náuseas. Y sabes que hay mucha gente que te rodea, pero no es suficiente, no cuando sientes este vacío y este frío dentro, cuando estás cansada de buscar, y no encuentras nadie porque la única que está perdida eres tú.
Es diciembre de nuevo, y sigue haciendo el mísmo frío de siempre.
sábado, 1 de diciembre de 2012
adiós.
Debe ser que soy un poco cabezota, porque mira que me ha costado, pero ya sabes lo que dicen, mejor tarde que nunca.
Es triste darse cuenta, mirar hacia atrás, echar un ojo a todo el tiempo perdido. Todas mis pequeñas ilusiones hechas añicos. Ver por fin que nunca podrás ser lo que imagino. ¿Acaso sé lo que quiero? No, en realidad no lo sé, pero sé que no eres tú. Tal vez sea lo único que ahora mísmo tengo claro. Sé que no me merece la pena, que estoy harta de darme de cabezazos contra la pared para nada. Que es un bucle innecesario. Que es un punto de no retorno, que estoy atrapada.
Ya sé que no vas a salir de mi cabeza en este momento, pero solo espero que con el tiempo te vayas diluyendo en el olvido. Porque en definitiva, qué más te da todo esto. Lo leerás con una sonrisa, y pensarás que te da igual. Que todo lo que digo te es ajeno. Y efectivamente, en eso se resume toda la historia: no sabes cómo pero terminas siendo nada, para alguien que para tí podría serlo todo. Adiós, buen viaje y buena suerte, quizás volvamos a encontrarnos en el camino.
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