domingo, 27 de febrero de 2011

supernova


Maldita sea. Te tengo ganas desde el primer día que te ví. Desde antes de conocerte.
Y ahora, cada vez se me hace más difícil. Muero por tocarte, por sentirte, por descubrirte. Me torturo imaginando cómo es tenerte cerca, recorrer todo tu cuerpo, besar tus labios, perderme entre tus brazos, escapar de la realidad contigo.
Y sé que la situación es insostenible, que terminaré confesandotelo de la peor manera posible, como siempre hacemos los tímidos en extremo, sin medir las consecuencias de nuestras palabras, como quien se tira al vacío sin red, como un secreto que arde entre los dedos, como una bala envenenada disparada a quemarropa.
Y el vértigo me marea, es como asomarme al abismo del infinito. Implosionaré como una estrella pasajera, como una supernova, generando un agujero negro. Y después, tras la explosión, desapareceremos y ya no habrá nada, nunca más.

martes, 22 de febrero de 2011

tiempo


Quizás no lo sabes, pero tienes un don. Detienes el tiempo. Ni siquiera te das cuenta, pero me encanta cuando lo haces. Es una fracción de segundo que se pierde mientras pronuncias una frase, o haces un gesto con las manos. Estaba ahí, siguiendo la línea contínua, y de repente, ha desaparecido. Ha dado un pequeño salto. Es un instante que se desvanece. Yo, lo observo desde lejos, fascinada. Consigues arrancarme una sonrisa en las mañanas de lunes, mientras me escondes los minutos. Luego me paso todo el día buscándolos, intentando adivinar donde van a parar todos esos momentos perdidos.

domingo, 20 de febrero de 2011

espacio


Por favor no me sueltes la mano. No me dejes aquí sola. Me da miedo la oscuridad. Entre el anillo A y el anillo B de Saturno hay un abismo, no voy a ser capaz de saltar. No te vayas. Sobre la superficie de la luna la gravedad es muy débil, no conseguiré estarme quieta y echaré a volar. No me abandones. La nave avanza sin rumbo definido. Desde aquí solo puedo ver un cielo inmenso cuajado de estrellas. Están tan lejos, en otras galaxias. Vamos a la deriva. En este universo infinito, eres lo único que me queda, ahora no puedo perderte. Vuelve. No dejes que te olvide.

lunes, 7 de febrero de 2011

expectativas


Me estoy enamorando de tí como una imbécil. Incapaz de decirte nada, incapaz de mostrarte lo que siento. Incapaz de hacer que me dejes de ver como una extraña. Interpretando cada uno de tus gestos en clave cifrada. Mi desilusión deriva de las altas expectativas que he depositado en tí, cuando tú ni siquiera intuyes lo más mínimo. Y sí, ahora soy yo la que te pide que te quedes conmigo. Pero solo encuentro un silencio infranqueable que se interpone entre los dos. Porque, al fin y al cabo, ¿quién soy yo para pedirte nada?

Me da vértigo. Me estoy enamorando de la peor forma posible:
inventando ficciones para los días de lluvia.

sábado, 5 de febrero de 2011

puntos suspensivos

LadyDesidia


Te lo he dicho millones de veces.
No puedes seguir haciendo esto.
No puedes seguir viviendo en tu propio mundo,
en un universo paralelo.

Tienes la cabeza llena de pájaros.
Debes bajar de vez en cuando,
poner los pies en la tierra.

Comenzar a escribir una historia con palabras,
dejar de coleccionar líneas discontinuas,
dejar de dibujar puntos suspensivos...

lunes, 31 de enero de 2011

frío


Tienes las manos heladas. Siento un escalofrío cada vez que me tocas. A veces me pregunto si sigues viva. Cuando duermo a tu lado, escucho en silencio para comprobar si sigues respirando. Si no te has convertido en un espectro. Si no te has ido. Siempre tienes las manos heladas. A veces me da miedo acercarme a tí, por si se me paraliza el corazón entre tanta escarcha. Por si te deshaces como el hielo. Por si no vuelves, dejándome a la espera de tus gélidos besos. Me da miedo sentir frío sin tí.

sábado, 29 de enero de 2011

equivocaciones


Vuelve a caer en el mísmo error. Siempre se enamora de la persona equivocada. Intenta olvidarlo y pasar página, intenta mirar hacia delante, intenta no pensar en él a cada instante, pero es imposible. Intenta convencerse de todos sus defectos, racionalizar su comportamiento, ser objetiva. Pero el amor no entiende de lógica, y se pierde cada vez que le vuelve a ver. Se pone nerviosa cada vez que le tiene cerca, se bloquea, su torpeza emocional se rebela contra ella, se le acelera el corazón y le falta el aire. Por más que rebusca no encuentra las palabras, no es capaz de hacerlas surgir. Vuelve a los quince años y está paralizada por el vértigo. Sabe que no debe enamorarse de él, pero no puede evitarlo.